• 8 mayo, 2015
  • Relevancia económica del cultivo de soja y características del modelo productivo: razones por la cuales es difícil limitar el avance de la soja

    por Luciana Cristóbal

La producción mundial de soja durante la campaña 2013 alcanzó un total de 276.000.000 toneladas. Los países integrantes del Cono Sur (Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay) conforman el bloque sojero de mayor producción y exportación del mundo, con un volumen próximo a 142.000.000 toneladas en la cosecha 2013. Brasil ocupa la posición de liderazgo en cuanto a las toneladas producidas (31%), seguido por Argentina (19%), Paraguay (3%), y en menor medida Bolivia y Uruguay (Fig. 24). El volumen total producido en estos países supera lo que produce actualmente Estados Unidos, hasta el año 2013 el país de mayor producción mundial. El grueso de la producción del Cono Sur es volcada al mercado internacional, ya sea como commodity o como productos procesados (aceites y harinas de soja). El tipo de producto que se exporta (granos, aceites o harina) y por lo tanto, el grado de procesamiento y desarrollo industrial difiere entre países.

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Fig. 24. Porcentaje de la producción de soja mundial que aporta cada país. http://www.fyo.com/

El incremento de la cuota del Cono Sur en el mercado mundial de la soja es el resultado principalmente de la expansión de la superficie bajo este cultivo. Este aumento en la superficie cultivada responde a diferentes procesos tales como la incorporación y habilitación de nuevas tierras aptas para la agricultura provenientes de la remoción de bosque nativo (desmontes), o de praderas y pastizales usados anteriormente para pastoreo, y también por la sustitución de áreas originalmente dedicadas a otras actividades productivas, tanto agrícolas como ganaderas, que resultaron de menor rentabilidad que el cultivo de soja, y como consecuencia fueron reemplazadas.

Este proceso de expansión fue impulsado por un importante incremento en la demanda global de commodities, que se usan principalmente como alimento para la cría de animales (cerdos, pollos, vacas) por parte de países asiáticos como China, Japón y República de Corea, y por la Unión Europea. A nivel global, la soja representa una fuente proteica de bajo costo, que ha permitido mejorar la composición dietaria humana y de las producciones pecuarias en diferentes países del mundo. Además diversos subproductos derivados de la industria de la transformación de la soja se usan para la fabricación de alimentos, cosméticos y productos de limpieza. Los países exportadores influyen en la mejora de los precios internacionales en el mercado de comercialización de granos, y particularmente, el de la soja y sus derivados. Adicionalmente, en estos últimos años el cultivo de soja es también clave para la obtención de biocombustibles. La soja es uno de los cultivos más utilizados para la producción de biodiesel y la Argentina es por ejemplo es el cuarto país productor y el primer exportador a nivel mundial (para más información ver:   http://observatoriosoja.org/wp-content/uploads/2015/01/Biocombustibles-en-Argentina.pdf).

Simultáneamente a esta demanda internacional, se dio un acompañamiento tecnológico para que el cultivo pueda adaptarse adecuadamente, en términos productivos, a diferentes ambientes. El desarrollo de un Paquete tecnológico para el manejo de cultivo que involucra la adaptación de modelos de manejo integrado de plagas y enfermedades, y la incorporación del sistema de siembra directa y labranza “cero” fueron, sin duda, responsables directos del incremento en el área cultivada. Este modelo se vió estimulado por políticas neoliberales de gobierno que fomentaron la modernización de la agricultura y la especialización en pocos commodities para la exportación. Entidades financieras internacionales como el Banco Mundial, impulsaron también este sistema a través de líneas de crédito (Leguizamon, 2013)

La soja es actualmente uno de los puntales de la estabilidad económica de los países de la región.  En los cuatro países conforma gran parte de las exportaciones totales,  domina las exportaciones agrícolas (20% del PIB agrícola en Brasil, 37% y 25% de las exportaciones totales de Paraguay y Argentina respectivamente) y por lo tanto, representa un importante ingreso para los Estados, ya sea en forma de divisas extranjeras o de impuestos.

Referencias:

Lorena P. Herrera, José Luis Panigatti, María P. Barral y Daniel E. Blanco. 2013. Biocombustibles en Argentina: Impactos de la producción de soja sobre los humedales y el agua. – 1a ed. – Buenos Aires: Fundación para la Conservación y el Uso Sustentable de los Humedales.

 


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